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Marcos
Mundstock
Santa Fe, Argentina, 25/5/1942
Cuando en 1961 leyó
en público por primera vez la biografía de Mastropiero -un
personaje que había creado para entretener a amigos y conocidos
del coro de la facultad de Ingeniería- Mundstock no sospechaba
que estaba iniciando un ritual que se repetiría durante más
de cuarenta años en los escenarios de 14 países.
Había llegado a Buenos Aires a los siete años desde Santa
Fe, ciudad en la que sus padres, inmigrantes de la Galitzia polaca,
se habían establecido. “Mis padres hablaban en yidish y yo
fui varios años a un colegio yidish, el I. L. Peretz de
la calle Boulogne Sur Mer. Allí, aparte de las clases, tuve varias
hermosas experiencias como actor infantil”.
“A mi papá, que era relojero, le encantaba escuchar los programas
de radio de la colectividad italiana. Así conocí a tenores
famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa”, dice. “Escuchábamos
canciones napolitanas, arias de ópera y también cantantes
litúrgicos judíos que tenían voces maravillosas.”
Al terminar el colegio secundario en Buenos Aires, comenzó la carrera
de Ingeniería (que abandonaría en tercer año) y estudió
locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica
(ISER). Simultáneamente, ingresó al coro de Ingeniería,
donde conoció a Gerardo Masana y los futuros integrantes de Les
Luthiers.
Luego de obtener su carnet de locutor, trabajó un tiempo en Radio
Municipal. Tras el golpe militar de Onganía en 1966, se quedó
sin trabajo. Al cobrar los meses que le adeudaban, se compró un
piano y comenzó a tomar clases.
Poco después descubrió que no tenía la constancia
y la paciencia necesarias para el piano. Decidió entonces seguir
sólo con sus clases de canto.
El 2 de octubre de 1967, día del debut de Les Luthiers,
se dio el gusto de imitar a los cantantes líricos que había
admirado de chico al intepretar una versión libre de Mattinata,
de Leoncavallo. De allí en más, intervendría
en las parodias operísticas del conjunto.
En Les Luthiers pudo canalizar también su vocación
por la escritura y el humor. Durante los primeros años del grupo
escribió casi íntegramente los libretos de los espectáculos,
y hasta el día de hoy las letras de muchas canciones y las historias
de Johann Sebastian Mastropiero.
Como instrumentista ha tocado el gom-horn, una especie de trompeta hecha
con una manguera y un embudo que intervino en varias obras musicales de
Les Luthiers y en el hilarante y absurdo Recitado Gauchesco.
Paralelamente a Les Luthiers, trabajó como locutor de radio y comerciales
de televisión y también de redactor publicitario. En 1974
hizo la voz en off de la película Quebracho,
de Ricardo Wullicher.
En los años 90 incursionó en televisión. Interpretó
a Dios y al Diablo en varios programas del capocómico Tato Bores
y realizó una recordada serie de películas publicitarias
para el diario La Nación.
Entre 2003 y 2005 participó como actor en cuatro películas:
Roma, No sos vos, soy yo, Cama adentro, y Torrente III.
También interpretó a un grotesco criminal internacional
en el programa televisivo Mosca & Smith.
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