CAMPANOFONO A MARTILLO
 

Este instrumento, al igual que el Alambique encantador, es un artefacto del cual se hicieron dos versiones. La primera fue construida por Héctor Isamu, un técnico en electrónica, sobre una idea de Carlos Iraldi. Son tubos metálicos que al ser percutidos suenan como campanas. El instrumento posee al frente un teclado que acciona electroimanes, los que ponen en movimiento unos martillos que percuten sobre los tubos. Lo ejecutaba Jorge Maronna cuando hacía de monje consejero sexual en la obra "Educación sexual moderna" del espectáculo Bromato de armonio y en "El día del final" del espectáculo Lutherapia.
La segunda versión, mucho más teatral, es obra del artesano Fernando Tortosa.
También posee tubos metálicos percutidos por martillos pero, a diferencia del anterior, carece de teclado; el ejecutante permanece arrodillado frente al instrumento y acciona los martillos halando cuerdas y poleas. 
Este prototipo lo maneja Carlos Núñez Cortés en la versión de "Educación sexual moderna" de la antología ¡Chist!