ANTENOR
(Robot musical)
 

Este robot se construyó para intervenir en el "Trío Opus 115"del espectáculo Hacen muchas gracias de nada. Su concepción fue muy avanzada para la época en que fue construido (1979) y hubo que resolver múltiples problemas de ingeniería mecánica.
El robot en sí pesaba 80 kilos y estaba dotado de varios motores que le permitían desplazarse por el escenario, girar su cabeza, etc. Su fuente de energía era una batería de corriente continua de 24 voltios. Poseía 13 cornetas con altavoces y una batería de tambores. La cabeza tenía boca, mejillas, ojos y cejas con los que podía expresar alegría, enfado o tristeza. Todas estas funciones eran gobernadas desde bambalinas, y por control remoto, por tres personas a la vez. Una controlaba el desplazamiento, otra las expresiones faciales y una tercera la parte musical.
No obstante, para el público, el único que se comunicaba con Antenor y le ordenaba que hacer era Carlos López Puccio, de quien era su mascota.

Boceto de Antenor