RECITAL ´72 ( 1972)

Estrenado el 29 de Mayo de 1972 en el Teatro Astral, de Buenos Aires.
Posteriormente se representó varias veces en La Cebolla y en el Teatro Margarita Xirgu, de Buenos Aires.
Número de funciones: 182 (aprox.)
Última función el 28 de Febrero de 1973 en el café-concert La Fusita, de Punta del Este, Uruguay.
Les Luthiers: Ernesto Acher, Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Gerardo Masana, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich.

 

OBRAS EN PROGRAMA
  • CHANSON DE LES LUTHIERS  (Vaudeville)

  • VOGLIO ENTRARE PER LA FINESTRA  (Aria de ópera)

  • SI NO FUERA SANTIAGUEÑO  (Chacarera de Santiago)

  • YA EL SOL ASOMABA EN EL PONIENTE  (Marcha militar)

  • TRISTEZAS DEL MANUELA  (Blues)

  • CONCIERTO DE MPKSTROFF  (Concierto para piano y orquesta)

  • LA BOSSA NOSTRA  (Bossa-nova)

  • BOLERO DE MASTROPIERO  (Boleró)

FOTOS

 

Bolero de Mastropiero.

Una de las pocas fotos que hay de Masana
(centro) tocando la guitarra

Gerardo Masana cantando (izquierda) y cargando un bombo de pie (derecha).
Primera página de la partitura de la obra "Concierto de Mpkstroff"
PRENSA
Carlos Ulanovsky. La Opinión, 4 de junio de 1972

Notable progreso de Les Luthiers, mucho más que un mero guiño para melómanos
En este recital, el grupo presentó tres novedades reconstituyentes de su flanco más vulnerable: la escasa renovación del repertorio, la repetición a ultranza de su graciosa rutina.
En la primera parte estrenaron la Chacarera de Santiago, firmada por un tal Rudecindo Luis Santiago. En la segunda, ofrecieron en primer programa, el Concierto para piano y orquesta, de un ignoto Serguei Dimitri Mpkstroff y una creación notable: La bossa nostra, cuya autoría se le atribuye al brasileño Lampinho. Incluyeron dos conocidos, efectivos retratos, el Bolero de Mastropiero y Pieza en forma de tango, de Mario Abraham Kortzclap.
Pero no solamente esto. También ofrecieron, a lo largo del excelente espectáculo, un humor de alto nivel, finamente entrelazado con la habitual sorprendente sabiduría musical. En esta compleja ciencia de hacer sonar, como instrumentos reales, a extraños objetos que no lo son, se destacaron preponderantemente en el Concierto para piano y orquesta. Pese a muy esporádicas incursiones en la veta más gruesa del humor, Les Luthiers continúan respetando una línea en donde priman los pequeños gestos, las miradas, los gags apoyados más en lo que sugieren que en lo que dicen.
No deben arrepentirse; consiguieron la aprobación de un determinado caudal de público (justo es reconocerlo) sin haber caído en concesiones.
La trayectoria de Les Luthiers está en ascenso. Maduraron como realizadores (no les resulta fácil crear nuevas obras con más asiduidad: es que cada una ya es un complicado mecanismo de artesanía musical y de puesta en escena, el caso de la Bossa nostra, una pequeña joya del género de la comedia musical) y maduraron como intérpretes. En el país no tienen competencia, y, sin exageraciones, bien podría calificárselos como una atracción de varieté de categoría internacional.
Estupenda, una vez más, la participación de Rabinovich, el punto más alto en la tarea de actuación del conjunto. Excelente el gag de López Puccio en el fraseo de la chacarera y a la altura de una buena creación de los hermanos Marx la secuencia del bandoneón que no suena, en el tango.