BROMATO DE ARMONIO (1996)

Estrenado el 13 de Junio de 1996 en el Teatro Astengo, de Rosario, Argentina.
Número de funciones: 420
Última función el 3 de Diciembre de 2002, en el Pabellón de Deportes, de León, España.
Instrumentos nuevos incorporados: Campanófono a martillo y Cornetas de Asiento.
A partir de este espectáculo, los shows de Les Luthiers estarán (en Buenos Aires) 3 años en cartel. El grupo decide la incorporación de covers estables para actuar en caso de reemplazos.
También una pieza se desarrollará a lo largo de todo el show (en este caso, La Comisión)
Les Luthiers: Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich.
Covers: Gustavo López Manzitti y Horacio Tato Turano

 

FICHA TÉCNICA

 

Les Luthiers: Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock,
Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich
Fundador: Gerardo Masana
Colaborador creativo: Roberto Fontanarrosa
Diseño de iluminación: Ernesto Diz
Gerente: Rubén Scarone
Adjunto: Hugo Trozzoli
Coordinación técnica y montaje de luces: Francesco Poletti
Sonido: Oscar Amante
Técnico en electrónica: Héctor Isamu
Segundo operador de sonido y luces:Luis Barba
Asistencia de instrumentos: Oscar Rodríguez
Asistente: Jorge Coiman
Diseño programa: Shakespear

 

 

 

OBRAS EN PROGRAMA
  • LA COMISIÓN  (Himnovaciones)

  • PARA ELISABETH  (Sonata a la carta)

  • LA PRINCESA CAPRICHOSA  (Pequeña serenata para grandes instrumentos)

  • LA VIDA ES HERMOSA  (Disuacidio)

  • LA HIJA DE ESCIPIÓN  (Fragmento de ópera)

  • LA REDENCIÓN DEL VAMPIRO  (Hematopeya)

  • EDUCACIÓN SEXUAL MODERNA  (Cántico enclaustrado)

  • QUIÉN MATÓ A TOM McCOFFEE  (Música en serie)

 



1º versión del programa de "Bromato de armonio"

FOTOS
La vida es hermosa
Para Elizabeth
La Comisión (Himnovaciones)
La hija de Escipión

Publicidad anunciando el estreno
de Bromato de Armonio

Publicidad de Bromato de Armonio (1997)

La Comisión (Himnovaciones)
GRABACIONES DE ESTE ESPECTÁCULO

Video Nº 4 - “Bromato de Armonio”.
Teatro Coliseo, Buenos Aires, Argentina, 27 de Junio de 1998

PRENSA
René Vargas Vera. La Nación, miércoles 3 de Julio de 1996
La fórmula del humor
Les Luthiers, que nacieron esencialmente musicales, regresan otra vez de la mano de Euterpe sin desdeñar su histriónico espíritu burlón de los últimos años.
"Bromato de armonio" no empieza sin antes regalar su broma habitual para esa tertulia despistada y verborrágica que no escucha el gozoso carnavalito barroco que asoma por los parlantes.

El primer hallazgo es la presencia de Mastropiero (Marcos Mundstock) quien con ayuda de "efectos especiales" bucólicos y eróticos de Daniel Rabinovich escribe su partitura "Para Elizabeth", que no es la "Elisa" -presunta- de Beethoven pero cuya Sonata a la Carta es tan romántica como este cuasi Brahms que retoza en el exquisito trío de latín (violín de López Puccio), violata (viola da gamba de Jorge Maronna) y piano (auténtico de cola incluso) de Núñez Cortés.
Más sencillo en su estructura, es el de la Princesa Conegunda (López Puccio con su bonete cónico de hada) encantada más por el instrumento grandioso de Cardoso que por los que le ofrece su enamorado (Núñez Cortés): el bass-pipe a vara, la mandocleta, la gaita de cámara, que concluye con la aclaración del laudista principesco (Maronna); una verdadera demostración del arsenal pesado de Les Luthiers.
En ese momento aparece otro de los felices inventos, especie de leit-motiv que atraviesa este Bromato: "La comisión" de reforma del himno nacional en alguna democracia latinoamericana (cualquier parecido con nosotros es pura coincidencia).

El dúo de políticos (Mundstock-Rabinovich) más Mangiacaprini, el compositor elegido para la ocasión (Núñez Cortés) gastan los mejores sarcasmos de su artillería al retratar a toda una fauna nada ejemplar de hombres públicos.

Les Luthiers también se divierten con su cuarteto vocal-instrumental de ayuda al suicida (verdadero Disuacidio); con el fragmento de ópera "La hija de Escipión" en el que Rabinovich le canta frente al balcón a Juana María del Sagrado Corazón y en el que Mundstock se manda un aria belcantista con ayuda de López Puccio, Maronna y Núñez Cortés, en sendos teclados "formales" y también con la hematopeya "La redención del vampiro" en la que brilla la vis cómica de Mundstock burlándose de todos los "chupa-sangre" que en el mundo (político) han sido y son.

La originalidad de las ocurrencias, el magnífico trabajo en equipo, la precisión milimétrica en la puesta, la ausencia de divismo, fueron siempre el signo del humor inteligente de Les Luthiers, que son ratificados en este "Bromato de armonio", verdadero antídoto contra la estupidez de los chistes y chacotas radiales y televisivos de cada día.
Sus lecciones para humoristas de toda laya se sostienen a menudo en un filoso juego verbal donde las palabras tan manoseadas y desfiguradas por el mal uso parecen nacer de nuevo devueltas a su cauce originario y purificadas de solemnidades y de mentiras reiteradas.

Entre los ocho números cabe rescatar todavía dos. El cántico enclaustrado de "Educación sexual moderna", a cargo de unos monjes que dan lecciones con canto gregoriano en la forma de "organum", es decir en auténticas dos voces en quintas. El tema es casi inédito en Les Luthiers, no obstante las sutiles referencias eróticas a lo largo de su trayectoria.

El otro es la reposición de "Quién mató a Tom McCoffee" un delicioso número de jazz en el que brillan los dedos maravillosos de Núñez Cortés acompañado en contrabajo por Maronna y en batería por Rabinovich. La sátira a ciertos policiales norteamericanos es un verdadero canto a la música. El magnífico trío (vocal-instrumental) es el que mató a Tom por desafinado y para salvar al jazz de los malos intérpretes.

Porque hacen resplandecer con alegría las palabras purificándolas con la ironía y porque escriben músicas espléndidas en todos los géneros (clásicos o populares) que ellos tocan admirablemente en sus propios y eufónicos "instrumentos informales", Les Luthiers merecen gozarse como auténtico lujo del espíritu y de la inteligencia sin poses doctorales ni pedanterías intelectuales.