Octubre 8th, 2007

Realización periodística del Blog: Misael Scher, Juan Martin Panno y Sebastián Mazurkiewicz (TEA). Fotografías: Carlos Ravazzani.
Haga un click aquí para ver un video de la muestra de Expo Les Luthiers

Realización periodística del Blog: Misael Scher, Juan Martin Panno y Sebastián Mazurkiewicz (TEA). Fotografías: Carlos Ravazzani.
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· Los 30 días inicialmente planeados se hicieron 45.
· Hubo 250 mil asistentes.
· Durante los sábados y domingos hubo filas de hasta 200 metros para entrar a la Expo.
· En la Carpa Central, asistió a cada acto un promedio de 300 personas.
· Los mensajes de salutación, felicitaciones y agradecimientos de los visitantes llenaron siete libros enteros. Los papelitos de buenos deseos para Les Luthiers depositados en la torta de cumpleaños del año 2007 sumaron 40.000. En todos los casos, la palabra más repetida fue “Gracias (por todo lo que nos dieron durante 40 años)”, y el deseo más reiterado fue: “Sigan adelante por otros 40 años”.
· A la Convención Internacional de fans de Les Luthiers, realizada el 3 de setiembre, concurrieron 140 personas, con un alto porcentaje de extranjeros especialmente llegados para la muestra, procedentes principalmente de Uruguay, Costa Rica, México, Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela, Estados Unidos y España.
· En las mesas redondas se escucharon las opiniones y pensamientos de 107 panelistas y moderadores.
Al final del último día de Expo Les Luthiers, Sebastián Masana, autor del libro “Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers”, y miembro del plantel organizador de Expo Les Luthiers, conversó con el público y respondió distinto tipo de preguntas.
Este encuentro se realizó en septiembre los sábados 22 y 29 y los domingos 23 y 30. En todos los casos Masana hizo una breve introducción sobre su libro (el cual ya había sido presentado oficialmente en Expo Les Luthiers a comienzos de septiembre), y luego dialogó con la gente.
Al final del domingo 30 se procedió al sorteo de un ejemplar del libro, para lo cual se le pidió a una niña presente que extrajera un cupón de una urna que había sido habilitada dos semanas antes.


La verdadera estrella de la presentación del disco de Les Luthiers En Vivos fue la interlocución entre el quinteto y su público, que colmó la capacidad de la sala. Moderada por el periodista y conductor Fernando Bravo, y con la presencia de todos los integrantes del grupo, la charla tomó un tono intimista en el que concurrentes de diversas edades pudieron preguntar todo lo que quisieron.
“La definición académica de Música es el arte de combinar los sonidos. Y creo que Les Luthiers agranda eso, porque combinan sonidos, palabras e ideas”, reflexionó Bravo. “En este nuevo disco en vivo, ¿Cómo ven la participación del público con sus risas, que agregan clima a lo que se escucha?”, inquirió el periodista. “Nos resulta muy grato”, respondió Jorge Maronna. “Las grabaciones en estudio fueron siempre una adaptación de lo que hacíamos en teatro. Con los años nuestras obras fueron cada vez más teatrales y se dificultaba mucho a la hora de registrarlo. Nos sentimos muy felices con cómo quedaron nuestros espectáculos en directo, como Mastropiero que nunca o Muchas gracias de nada, donde se transmite fielmente lo que pasaba en el teatro con la gente”, concluyó.
“Quisiera preguntarles –argumentó un joven– si va a haber una nueva obra”. “Estamos trabajando duramente para tener un estreno en la segunda mitad del año que viene. Está escrito en un 60 por ciento aproximadamente”, respondió Carlos López Puccio.
“En la publicidad de Canal 13 que anuncia el show del sábado, que se acaba de suspender por razones climáticas, pone un breve epígrafe ‘Les Luthiers, la despedida’. Por favor, díganme que se trata de un error”, indagó un asistente. “Es la despedida de la expo”, aclaró Daniel Rabinovich. “Para nada es la despedida del grupo. A menos que sea la del canal”, bromeó.
Una participante de España indagó si había alguna posibilidad de que la expo visitara ciudades fuera de Argentina, a lo que Rabinovich explicó que desde un principio se pensó de esa manera y que técnicamente los exhibidores están preparados para poder ser desmontados con facilidad para su traslado.
“¿Cuántos instrumentos han fabricado?”, quiso saber Bravo. “Aproximadamente unos 35” reveló Carlos Núñez Cortés. “El último, construido por Hugo Domínguez, fue El alambique encantador, creado con copas y botellas. Y quiero darles una primicia: así como Carlos (López Puccio) dijo que el año que viene habrá un nuevo espectáculo, yo quiero adelantar que contará con un nuevo instrumento que será fantástico: está hecho sólo de luz”, anticipó. “¿Cómo hacen para ponerse de acuerdo en la selección de canciones?”, preguntó una mujer. “Usamos la democracia. Votamos a mano alzada. Se decide por mayoría”, ilustró Rabinovich. “A veces se delega, entonces alguno de nosotros hace una pre-selección de lo que podría ir en un disco y confiamos en él, cosa que facilita mucho la tarea. Para este disco ese trabajo lo hizo Jorge (Maronna)”, agregó Marcos Mundstock.
El público siguió con atención cada comentario que realizaba cualquier integrante de Les Luthiers, desde anécdotas hasta reflexiones. Carlos Núñez Cortés recordó que en España, algún tiempo indeterminado atrás, un chiste misógino le cayó mal a alguna parte del público que se vio sensibilizado por el problema de violencia de género que se vive en ese país. Marcos Mundstock interpretó que a pesar de que la civilización cuente con más de dos milenios de teatro, todavía mucha gente puede confundir la persona con el personaje, y no dilucidar que en muchas situaciones una broma es una denuncia con ironía.
“Me gustaría que le cuenten a la gente, y a mí, qué fue el negro Fontanarrosa para ustedes” expuso Bravo. “Ni bien falleció, empezaron a llamarme a mi casa de todos lados” sostuvo Mundstock. “No tenía ganas de hablar por radio. Se murió un amigo. Creo que no podemos agregar más”.
“¿Cómo hacen Marcos (Mundstock) y Daniel (Rabinovich) para no reírse en vivo cuando hablan simultáneamente?”, demandó una integrante del público. “Una vez que…”comenzó Mundstock, hasta que fue interrumpido por Rabinovich: “No nos gusta hablar a la vez”. Después de las carcajadas, Mundstock redondeó la idea. “La verdad es que no nos reímos de nuestros chistes. Excepto cuando nos hacemos bromas sin previo aviso con la intención concreta de hacerle un chasco al otro”.
Después de unos perpetuos aplausos y loas varias, la última mesa de la expo llegó a su fin con los Luthiers visiblemente felices y el público que demostró su fidelidad incondicional una vez más.

Ante un numeroso público y con mucha “hinchada” propia, se presentó el grupo de música y humor Orcolaruña. Vestidos de impecable smoking y con indudables reminiscencias a Les Luthiers, el grupo exhibió un audaz espectáculo cuyo tema central era las religiones. La obra titulada “Consonancia espiritual” rondaba en torno al viaje del “célebre compositor” John Alexander Mangiacaprini y su encuentro con diferentes –y desopilantes- referentes de las religiones cristiana, judía, budista y musulmana.
En cada cruce Manggiacaprini recibía instrucciones para alcanzar la iluminación y en todos los casos, los preceptos llegaban en forma de canciones que eran interpretadas por el ocasional maestro y sus ayudantes. Los jóvenes artistas brindaron un prolijo show en donde con ironía e inteligencia volcaron su visión sobre un tema tan conflictivo y actual como es el de las diferencias entre las religiones.
“Tratamos de ser muy cuidadosos y no ofender a nadie. Incluso antes de estrenar el show consultamos a un rabino y otras personas para chequear que nadie se sintiera agraviado”, manifestó Matías Hirsch, uno de los fundadores de Orcolaruña. El grupo se completa con Juan Manuel Couso, Alejandro Merola, Gabriel Merola y Carlos Taboada. Los jóvenes integrantes se conocieron en un grupo de boy scout llamado Aconcagua y de ahí tomaron el nombre para el grupo Orcolaruña que en lengua quechua significa “montaña risa”.
“Al principio nos presentábamos en festivales scout y hacíamos obras de Les Luthiers. Después, empezamos a hacer nuestras propias creaciones y cuando nos enteramos del concurso de la expo nos pusimos a trabajar para hacer un show enteramente nuestro”, afirmó Matías. Fanáticos desde siempre del genial conjunto de instrumentos informales, los chicos se mostraron muy contentos y orgullosos por haber podido participar.
“Nos encantó la muestra, ellos son los padres del humor y la música. Lo que más nos gustó fueron las islas para escuchar todas las obras de Les Luthiers agrupadas por género”, concluyó el artista.
Con la presencia del luthier Carlos López Puccio; Osvaldo Acedo, presidente de estudios ION; Julio Palacio, licenciado en música y musicógrafo del Teatro Colón y Diego Fischerman, crítico de Página/12, los integrantes de la mesa Críticos y expertos analizan a Les Luthiers revisaron interesantes detalles de la trayectoria del grupo.
“Hay un lugar común en Les Luthiers, que nosotros muchas veces alimentamos que es que nos reímos con la música y no de ella”, explicó López Puccio. “La Cantata Laxatón utilizaba una cita de San Mateo, de Bach. El comienzo era igual. Yo tenía que arreglarla y en ese momento estudiaba con un profesor alemán, al que le acerqué la partitura y ni bien la tocó me dijo hay cosas con las que no se pueden hacer chistes”, contó.
“Para que algo resulte divertido, hay que contar con el público lo está entendiendo, y parte de la magia de Les Luthiers pasa por ahí, por no subestimar a la audiencia. Y se necesita mucho trabajo para eso”, relató Fischerman. “Uno no puede creer que sean los mismos los que escriben, los que cantan, los que tocan y los que componen. No quiere decir que no haya repartición de tareas, pero son los mismos”, concluyó.Palacio analizó parte de lo que él llama un misterio.
“No sé cómo han hecho para acrecentar la popularidad sin mermar la calidad. Para mí es un enigma más profundo que la lógica simbólica o la matemática más abstracta”, subrayó. “Siempre he estado en situación de admiración con ellos. Hacen un trabajo terriblemente arduo y extenso. Lograr esa calidad conjunta no es cuestión de pura inspiración, sino de trabajo”, aclaró.
Acedo recalcó que para él Les Luthiers pusieron una idea en el mundo que los ubica como un gran grupo musical con un gran solista, que es el humor. “Me acuerdo que en el estudio nos encontrábamos con tener que grabar instrumentos para los que no estábamos preparados. Aparecían con un calefón. Con Carlos Piris, quien también ha grabado al quinteto durante mucho tiempo, teníamos un pequeño foro de discusión para ver cómo era mejor grabar un yerbomatófono, por ejemplo. Si de frente, de costado, etcétera.”
López Puccio también recordó las dificultades de las grabaciones en los viejos sistemas analógicos, donde los técnicos debían realizar grandes esfuerzos en trabajos casi artesanales. El método de copiar/pegar que se realiza en cualquier computadora, en las cintas de grabación era, literalmente, con una tijera en el momento exacto. “Las cintas eran costosísimas, así que si cortábamos mal estábamos en un serio problema y los productores no querían hacerlo porque eso imposibilitaba que se pudieran regrabar”, dijo el Luthier.
Fischerman destacó otra virtud del grupo. “Algo que vale mucho la pena es que alguien fanático de la música puede encontrar elementos de otras obras, pero que no excluye al que no las reconozca, que de todos modos percibirá un aroma de época”, remató.Para el cierre, y como es habitual, el público participó con sus preguntas a los participantes.
“Me gustaría saber – inquirió una mujer – si más allá del talento innato que poseen, tomaron clases de actuación, composición y demás categorías que trabajan”. “En teatro, Marcos y Daniel sé que alguna vez hicieron algo”, respondió el Luthier. “Todos hemos aprendido a fuerza de experiencia y necesidad. En las grabaciones yo tenía mucho trabajo. Como era egresado de Dirección Orquestal, había visto de cerca una orquesta pocas veces en mi vida. Gracias al grupo tuve varias veces la oportunidad no sólo de escribir obras para orquestas sino de dirigirlas, que fueron clases de instrumentación invalorables”, ultimó.

Entre bromas permanentes y anécdotas de todo tipo, la presentación de la edición actualizada del libro Les Luthiers de la L a la S, del periodista y escritor colombiano Daniel Samper Pizano reveló detalles poco conocidos de la vida del quinteto.
Junto al autor participaron en la mesa redonda Daniel Divinsky, director y editor de Ediciones de la Flor, y los luthiers Daniel Rabinovich, Carlos Núñez Cortés, y Marcos Mundstock como moderardor.
“Conocimos a Pizano en 1981 –introdujo Mundstock– y por el parecido físico que tiene conmigo, llegó a subir al escenario en El Rey Enamorado como uno de los guardias que se llevaban a Ernesto Acher y nadie lo notó”, reveló.
“Durante la época de Isabel Perón viajé al extranjero para ofrecer los trabajos de diversos dibujantes y una de esas paradas fue en Cali, Colombia. Ahí lo conocí a Samper, que dirigía un diario, y al final terminé comprándolo. Es una de mis mejores adquisiciones”, explicó Divinsky.
El auto del libro pasó un largo tiempo en Buenos Aires para juntar la mayor cantidad posible de material, principalmente del que posee Núñez Cortés. “Tuve que alquilar una fotocopiadora y ponerla en la casa de Núñez por la cantidad de cosas que tiene.
Y por supuesto, un día me tuvo 8 horas mostrándome su colección de caracoles”, bromeó Samper en relación al pasatiempo del Luthier biólogo. “Quisiera hacer dos homenajes principales”, dijo Samper. “El primero, al ayatollah Ruhollah Jomeini, un líder político espiritual de Irán que incluyó el intercambio de casetes como método de difusión. A Les Luthiers en Latinoamérica al principio se los conoció así. De ese modo llegué a ellos”, declaró el escritor.
Para hablar del segundo, no terminó de pronunciar su apellido que un emotivo y espontáneo aplauso estalló en la carpa. “Roberto Fontanarrosa fue un hermano mío. Bueno, si él estuviera aquí lo negaría”, aclaró entre risas.
“El Negro está presente en este libro, escribió el prólogo”, indicó.“Nos tomamos el pelo mutuamente y es nuestra forma de mostrar cómo nos queremos”, subrayó Samper. “Si, nos tomaron todo el pelo ya”, ironizó Mundstock.
El autor del libro explicó que una de las diferencias entre la primera edición de 1991 y la nueva es que se actualizó lo que sucedió hasta la actualidad y se eliminaron los juegos. “Esa parte Núñez la perfeccionó en Los juegos de Mastropiero, así que no tenía sentido dejarla”, argumentó.
“Quiero señalar dos cosas”, agregó Rabinovich. “Cuando Samper dice que hay cosas que no puede contar en el libro, no es porque sean censurables. Es incapacidad pura. Y tampoco es cierto que haya visto él mas veces que nosotros Bromato de Armonio. El problema es que no lo entiende”, ridiculizó entre carcajadas.Por su parte, Núñez Cortés recordó una anécdota particular.
“Daniel (por el escritor) entró a casa y lo recibió mi ovejero alemán, que se llamaba Gabo. Cuando me escuchó llamarlo por el nombre lo vi con cara de angustia, a lo que agregó: en cuanto regrese a Bogotá compraré un topo y le pondré Borges”, contó.“Estamos felices de tener nuevamente una biografía oficial autorizada tan bien escrita y brillante”, concluyó Mundstock.

“¿Cómo se puede moderar algo que tiene que ver con Les Luthiers?”, preguntó el director teatral Elio Marchi y dio inicio –como moderador- a la mesa redonda: “Les Luthiers y su estilo de actuación analizado por expertos”.
El panel estuvo integrado por el actor Víctor Laplace, el director teatral Mario Camarano, la coreógrafa y actriz Daniela Fernández, el actor Roberto Antier y el actor y músico Horacio Turano, integrante de Les Luthiers como reemplazo oficial.
La charla se desarrolló a sala llena y contó con la presencia de Carlos Nuñez Cortés y Daniel Rabinovich entre los espectadores.Victor Laplace fue el primero en tomar la palabra y recordó con orgullo su participación como invitado en los primeros días del grupo. “Yo tuve el orgullo de trabajar con ellos en “Les Luthiers cuentan la ópera” en el Instituto Di Tella. Fue una de las experiencias más gozosas de mi carrera. Ahí tocaba un pequeño instrumento llamado “Yerbatófono”. Era un mate partido al medio y hacía un sonido muy tonto, pero para mí era lo máximo”, contó. A los pocos minutos, Laplace tuvo que abandonar la charla por razones personales, pero antes de retirarse dejó una confesión en la Expo: “todavía tengo la esperanza de que algún día me vuelvan a llamar para actuar con ellos”.
El actor Roberto Antier recordó las épocas en las que iba al Teatro Coliseo como fanático del grupo. “Una vez a los 14 años me metí en el teatro con un grabador Panasonic más grande que yo. Lo disimulé en un piloto –aunque no llovía- y grabé uno de los primeros piratas. El cassette todavía lo conservo”, confesó entre las carcajadas del público.
“Antes de subir, dijimos que íbamos a tratar de no ser cholulos –aclaró Daniela Fernández-, pero con Les Luthiers no se puede”. Hechas las aclaraciones, Daniela contó cómo había sido trabajar como coreógrafa del grupo para el rap “Los jóvenes de hoy en día” del espectáculo “Todo por que rías”. “Me divirtió mucho trabajar con ellos. Creo que deberían dar cursos y enseñar organización. Es increíble la puntualidad y el profesionalismo que tienen para todo. Eso para ellos es natural, pero no se parece en nada a lo que pasa en los otros escenarios”, sostuvo.
Por su parte, Camarano intentó analizar el estilo actoral de Les Luthiers. “Crearon un estilo original y maravilloso. Comparándolo con algo, tienen algo de la Comedia del arte. No en la improvisación, pero sí en las máscaras. Ellos crearon personajes que la gente ya conoce pero que suponen le van a contar un cuento distinto cada vez”, afirmó.
El director además contó que en los últimos meses tuvo que hacerse experto en Les Luthiers, ya que tuvo la responsabilidad de ser el presidente del jurado en el concurso que seleccionó a 9 jóvenes actores que representarán en los próximos meses obras clásicas del grupo.A su turno, “Tato” Turano reveló en qué consistía su trabajo como reemplazo permanente de cualquiera de los luthiers. “Yo tengo claro que no puedo copiarlos, sé que tengo que subir a hacer el rol. Es imposible intentar ser Marcos, Carlitos o Daniel, que tiene un ángel muy especial. Ni Olmedo puede ser Daniel”, afirmó. “Se aprende mucho estando arriba con ellos. Me tocó reemplazarlos a todos y todos son difíciles. Sólo sé que tiene que salir bien”, agregó Turano y detuvo su exposición ante una inesperada aclaración desde las últimas filas. “Como marido no lo tiene que reemplazar”, interrumpió desde su asiento Susana Szylowicki, para sorpresa y alegría de su esposo Daniel Rabnovich.
Bajo un clima familiar y alegre, finalizó la conferencia que estuvo plagada de anécdotas, historias y sobre todo de amigos.

Pronto podrá leer aquí la crónica de este espectáculo.

Con la participación de los prestigiosos periodistas Ernesto Schóo, Rodolfo Bracelli, Marcelo Zapata y Karina Micheletto, se llevó a cabo la mesa redonda: “cómo fue tratado Les Luthiers por el periodismo en su historia”.
La charla estuvo moderada por el periodista y escritor Hugo Paredero. El primero en tomar la palabra fue Paredero y planteó el problema que representaba escribir sobre Les Luthiers por la tendencia que existe en abundar en elogios.
“En 1979 me tocó realizar mi primera nota sobre el grupo para la revista Humor, una crítica del espectáculo Les Luthiers hacen muchas gracias de nada, y recuerdo que la nota se llenó de elogios que no podían parar. Tuve que cortar el artículo por una cuestión de espacio”, contó.
El veterano periodista Ernesto Schóo recordó que él había asistido al debut de I Musicisti en el viejo Instituto Di Tella y que desde entonces los ha acompañado a lo largo de 40 años, lo que lo convierte el periodista que más ha escrito sobre Les Luthiers. “Ellos han comprobado que la cultura es para todos y no algo reservado para un selecto grupo de gente que mira por sobre el hombro a los demás. Siempre he dicho que son lo más parecido a la felicidad”, explicó. “Además, yo estoy muy relacionado personalmente con el grupo. Muy a menudo me confunden con Marcos Mundstock, y recibo felicitaciones que en realidad son para él. Debe ser por la barba”, confesó ante la carcajada general del auditorio.
En su exposición, Rodolfo Bracelli, se preguntó por los verdaderos orígenes del grupo: “¿De dónde vienen? ¿Dónde nacieron? ¿No será una banda de brillantes farsantes que se hacen pasar por argentinos? Elaboración, perfeccionismo y porfiada excelencia no son características muy propias de los argentinos que siempre nos jactamos de la improvisación”.
“Ellos nos enseñaron que es mentira que trabajo y excelencia son incompatibles con el humor”, agregó y comparó a Les Luthiers con Nini Marshall, Juan Manuel Fangio y Marcelo Bielsa, todos sinónimos –según su criterio- de éxito con compromiso. A su turno, Karina contó su experiencia entrevistando al grupo: “No son muy fáciles de entrevistar porque no dan muchas notas. Hay que mediar siempre con un agente de prensa. En el caso de Les Luthiers, a diferencia que en la mayoría de los artistas, la encargada de prensa es una profesional excelente que cuida la estrategia de prensa del grupo a la perfección. Eso no es casual, ellos han sabido cuidar su imagen con la mayor sabiduría”.
Marcelo Zapata recordó que uno de sus primeros contactos con Les Luthiers fue en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA. “El gran profesor Noé Jitrik utilizaba un concepto de Les Luthiers, correspondiente a la obra “Voglio entrare per la finestra”, para analizar en la literatura Argentina cuando se demuestra algo diciéndolo. Ahí me di cuenta lo atípico y genial del grupo”, sostuvo.
En cuanto al tema de la mesa, Zapata manifestó que no recordaba ninguna crítica negativa sobre el grupo y que eso los hacía mucho más admirables todavía. “Han perdurado –explicó- aún cuando el marco cultural de donde surgieron se ha modificado. Mafalda que fue contemporánea de ellos, no pudo adaptarse. En ese proceso, Les Luthiers ha resignado transgresión para ganar calidad. No debe haber sido fácil transformarse en clásicos y ellos lo han logrado de manera muy valiente”.
Antes de finalizar la conferencia, los panelistas respondieron algunas preguntas del público y contaron más anécdotas y experiencias vividas junto al grupo. Para cerrar la charla, la joven Karina eligió retomar la duda planteada por Bracelli sobre el origen de Les Luthiers: “A mí me gusta pensar que ellos, hijos de inmigrantes y estudiantes de la universidad pública, surgieron de una sociedad Argentina que alguna vez fue posible y prefiero pensar que también lo puede volver a ser”.